
¿Por qué las mujeres son más religiosas que los hombres?
Description of ¿Por qué las mujeres son más religiosas que los hombres?
Este estudio sociológico analiza las causas detrás de la mayor religiosidad femenina en España, utilizando una muestra masiva de más de 114.000 individuos durante el año 2024. Los hallazgos revelan que la brecha de género en la fe tiende a reducirse o desaparecer cuando las mujeres alcanzan estudios superiores o acceden a puestos profesionales de mayor estatus. Por el contrario, la diferencia frente a los hombres se acentúa en contextos de precariedad económica o cuando la actividad principal es el cuidado del hogar. En definitiva, los resultados sugieren que la religiosidad de las mujeres converge con la masculina a medida que mejoran sus condiciones socioeconómicas y su posición en la estructura social.
Bianchi, D., Rosa-González, F., y Cabrera, L. (2026). La brecha de género en la religiosidad en España: el papel del nivel educativo y la posición social (2024). Revista Española de Sociología, 35(1), a293. https://doi.org/10.22325/fes/res.2026.293
This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.
Hoy vamos a meternos de lleno en una idea que casi damos por sentada aquí en España, ¿no? La de que las mujeres son más religiosas que los hombres.
Los números, a primera vista, parece que lo confirman.
Sí, es la percepción general.
Pero tenemos delante un estudio que de verdad es fascinante, le da la vuelta a todo.
Es una investigación muy reciente de este 2024.
Eso es, de Daniel Bianchi, Felipe Rosa González y Leopoldo Cabrera, que la han publicado en la revista española de sociología.
Y es que lo que hacen es casi como un thriller sociológico, lleno de giros.
Totalmente.
Porque el punto de partida es ese dato que todos conocemos o que intuimos.
El estudio lo confirma.
Un 65% de mujeres se declaran creyentes frente a un 54,6% de hombres.
Que es una diferencia de más de 10 puntos.
No es poco.
No, no, para nada.
Pero lo interesante, como decías, no es quedarse en esa cifra.
Es ver que la mueve, que hace que esa brecha se estire o casi, casi desaparezca.
Exacto.
Vamos a verle las tripas a ese dato.
Y la primera gran pista que encuentran los autores es la educación.
Y aquí es donde la cosa se pone seria.
Aquí es donde empieza lo bueno.
Porque la brecha se transforma por completo.
Fíjate, si cogemos a las personas con estudios universitarios, la diferencia entre hombres y mujeres es de apenas un 3,4%.
Un 3%, o sea, nada.
Un empate técnico.
Prácticamente.
Pero claro, si nos vamos al otro extremo, a la gente con estudios primarios o incluso menos, la brecha se dispara.
¿Hasta cuánto? Hasta el 16,4%.
Es una distancia abismal.
Un momento, un momento.
Estamos hablando de que la diferencia se multiplica casi por 5 dependiendo de si has ido a la universidad o no.
Exacto.
Es brutal.
Vale.
Entiendo el impacto de la educación.
Pero, y esto se ve también fuera de las aulas.
Quiero decir, en el trabajo, en el día a día… Totalmente.
Es que el estudio encuentra un eco casi perfecto en el mundo laboral.
La brecha de género, pues prácticamente se desvanece entre mujeres y hombres que tienen puestos profesionales, de dirección.
Ah, o sea que es un patrón.
Es un patrón clarísimo.
De hecho es una prueba de libro para una cosa que en sociología se llama la teoría de la ubicación estructural.
Espera.
La teoría de la ubicación estructural suena muy académico.
¿Qué significa eso en la práctica? O sea, para que lo entendamos todos.
Pues en esencia que tu posición en la sociedad, tu acceso a recursos, tu estatus, es más decisivo que tu género por sí solo.
Piénsalo como una carrera.
Si un hombre y una mujer tienen el mismo entrenamiento, el mismo equipo, las mismas condiciones, su género no va a ser el factor clave.
Pues aquí pasa algo parecido.
Cuando igualas las condiciones, la educación, el estatus profesional, la religiosidad, tiende a converger.
La analogía es perfecta.
Queda clarísimo.
Pero entonces, si todo depende de factores sociales como la educación o el trabajo, ¿qué pasa con la edad? Porque el estudio también mira eso, ¿verdad? Lo mira, sí.
Y aquí llega el giro de guión más potente de todos.
En el grupo más joven, entre los 18 y los 30 años, la brecha no solo se cierra sino que se invierte.
¿Cómo que se invierte? Pues que las mujeres jóvenes son ligeramente menos religiosas que los hombres jóvenes.
La diferencia es mínima, un menos 0,5%.
Pero simbólicamente es potentísima.
¿Perdona? O sea, ¿me estás diciendo que entre la gente joven la tortilla se da la vuelta y que son ellos un poco más religiosos? Exactamente eso.
Pues eso sí que no me lo esperaba para nada.
Eso rompe por completo con la idea de que hay algo innato o natural en la religiosidad de las mujeres.
Exacto.
Es la prueba definitiva de que hablamos de factores sociales, generacionales… Si unes todas las pistas, la conclusión del estudio es que, bueno, que el acceso a la educación superior y a empleos de más estatus, pues funciona como una fuente de identidad, de seguridad, que compite con la que daba la religión.
Sobre todo para las mujeres tradicionalmente.
Especialmente para ellas.
Y al contrario, la brecha es enorme en contextos de más precariedad o en roles como el trabajo doméstico no remunerado, donde las mujeres siguen siendo una mayoría aplastante.
Ahí la religión puede ofrecer una comunidad, un valor, que no encuentran en otros sitios.
Entonces el cuadro final es mucho más complejo.
La brecha de género en la fe no es una constante, vamos.
Es más bien un reflejo de otras brechas.
Las de la educación, el empleo, la igualdad… Precisamente.
No va tanto de ser hombre o mujer, sino del lugar que ocupas en la sociedad.
Qué interesante.
Y para terminar, el estudio nos deja con una reflexión final que, para mí, lo cambia todo.
Aunque hemos estado todo el rato.
















Comments of ¿Por qué las mujeres son más religiosas que los hombres?