¡ÚLTIMAS HORAS! Disfruta de 6 meses de Plus al 25% de dto ¡LO QUIERO!
Premios Naimi 2026 - Tercer premio - Rath Dínen

Premios Naimi 2026 - Tercer premio - Rath Dínen

9/29/2026 · 04:48
0
23
0
23

Description of Premios Naimi 2026 - Tercer premio - Rath Dínen

Audiorrelato galardonado con el primer premio del III certamen Naimi de audiorrelatos de la STE.
Obra de David Mediavilla Gómez

literatura tolkien audiolibro
Read the Premios Naimi 2026 - Tercer premio - Rath Dínen podcast

This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.

La camilla de madera se me clavaba en el hombro, pero no me dolía tanto como el sonido de la guerra en mi cabeza que sonaba por debajo del quinto nivel de Minas Tirith. Mis botas resonaban por la calle del silencio. Delante de mí, la espalda encorvada del senescal parece la de un ave de rapiña que ha decidido acabar con todo su sufrimiento antes de que el enemigo lo haga por él. Miro el cuerpo de Faramir. Está pálido, pero su pecho sube y baja con una debilidad desgarradora. No es un cadáver. Es un hombre de Gondor. Es nuestro capitán. Y lo llevamos a la pira de la locura por capricho de un hombre que ha perdido el juicio. ¿A esto se reduce todo? ¿Por esto juré lealtad? He servido a la Torre Blanca durante toda mi vida, pero la lealtad no debería oler a aceite y leña seca. El fin ha llegado, susurra el senescal, y su voz se vuelve ceniza en mis oídos.

Mis compañeros caminan con la mirada perdida, pero yo solo puedo pensar en lo que ocurre unos niveles por debajo, allí donde el humo negro y el fuego de Mordor empieza a actuar. En esas casas están Loreaz y la pequeña Usuaz. Mientras nosotros ascendemos para asistir al espectáculo de la muerte ritual de un linaje, ellas se enfrentan al hierro de los orcos. No, susurro. Mis manos tiemblan. Sujeta con fuerza a Taruso. Messi sea un compañero. Ese hombre no es un rey. Tampoco es mi señor. Solo es un loco que quiere acabar con todos. Miro a Faramir. Y él está vivo, pero estáis tan ciegos como él. Aprovecho el giro en el umbral de una casa, suelto el asidero, dejo que la camilla se tambalee y antes de que pueda nadie reaccionar a mi deserción, me fundo entre las sombras. Corro, no hacia la gloria de la batalla, sino a mi hogar. Bajar los niveles de la ciudad es como descender a un abismo. El aire quema, los gritos desgarran. Al llegar a mi hogar, la puerta cuelga de una sola bisagra.

Un orco pretende entrar y no lo puedo permitir, no sin antes salvarlas a ellas. Los ojos del orco se sorprenden al sentir el filo de mi espada atravesando su espalda. Entro pateando y tirando la puerta abajo. En el rincón del almacén, debajo de una mesa, se encuentra la pequeña Usuaz, y su madre, mi esposa, Loreaz, con la mirada tensa al igual que sus manos que empuñan una de las espadas familiares, vigila el umbral. Al vernos, nos fundimos en un abrazo, pero no hay tiempo que perder. —¡Al pasadizo! —grito, levantando a Usuaz y cogiéndola en brazos. Empujo uno de los pesados armarios que hay en el almacén y se desvela un antiguo pasadizo que se mandó construir en tiempos pasados. Corremos a ciegas con el estruendo colapsando nuestras cabezas hasta que la luz nos golpea el rostro y salimos a una pequeña plaza. Un grupo de soldados resiste a duras penas, formando un semicírculo desesperado frente a una horda de orcos.

Unos pesados pasos se acercan. Un troll aparece entre los orcos, preparado para asestar un golpe mortal contra la última defensa de los heridos y niños que se encuentran detrás de los soldados. Pero entonces un relincho rompe el terror. Gandalf, el blanco, cruza la plaza a lomos de sombra gris, a toda velocidad, hacia una batalla de mayor magnitud que la que está viviendo esta plaza. No se detiene, pero alzando su vara, una explosión de luz blanca y cegadora. La onda expansiva pasa de largo sobre nosotros e impacta contra las criaturas que salen volando por los aires, acabando en las paredes. Ese resplandor nos devuelve el aliento. Tomo el rostro de Usuad entre mis manos, sucias de hollín. Miro a Loreaz a los ojos. Vislumbramos una claridad que no viene de las llamas, sino de la esperanza. No temáis más, vamos a salvarnos. La locura muere hoy en Minas Tirith. Gondor va a sanar.

Comments of Premios Naimi 2026 - Tercer premio - Rath Dínen

This program does not accept anonymous comments. Sign up to comment!
We recommend you
Go to Art and literature