
La Prueba De La Veracidad De La Fe - Parte 2

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En esta tercera parte veremos el tercer punto que es la convicción hueca, aquella que conoce y reconoce la verdad acerca de Dios, pero que no produce una respuesta de obediencia. Santiago nos confronta con una realidad importante, no basta con afirmar que creemos, tener conocimiento bíblico o estar de acuerdo intelectualmente con la verdad, pues aun los demonios creen que Dios existe y tiemblan ante Él.
A través de distintos pasajes de la Escritura veremos que la fe verdadera no permanece únicamente en palabras o conocimiento, sino que se manifiesta en una vida que reconoce a Dios como Señor, responde a Su Palabra y produce frutos visibles. Las obras no son la causa de nuestra salvación, sino la evidencia de una fe viva y genuina.
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Empezaré leyendo los versículos base de la predicación de este día de hoy. Vayamos a Santiago capítulo 2, versículos del 15 a 17. Dice lo siguiente. Y si un hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, versículo 16, y alguno de vosotros les dice, id en paz, calentaos y saciaos, pero no le dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, de que aproveche. Versículo 17, así también la fe, si no tiene obras, es muerte en sí misma. Vamos a orar. Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, te damos la gloria y la honra por permitirnos estar en esta mañana, Señor, escuchando de tu palabra, Señor, escuchando el mensaje que tienes para nuestra vida, Señor. Sabemos, Padre Santo, que a lo largo de nuestra vida seremos probados continuamente y en nuestra fe no es la excepción, Señor, pues aunque tú ya sabes de qué estamos hechos, Señor, tú ya sabes. ¿Qué tan fuerte, qué tan solida es nuestra fe? Tú nos quieres mostrar a nosotros, Señor, si la fe que profesamos tener realmente es verdadera, Señor, o solamente es un dicho que decimos de dientes para afuera, Señor.
Por eso te pedimos, Padre Santo. Que este mensaje nos lleve a reflexionar, Señor, sobre lo que profesamos, Señor, pero también sobre cómo actuamos frente a otros, Señor. Te pedimos, Padre Santo, por la predicación de este día, en el nombre de Cristo Jesús. Amén. Muy bien. Continuando con la carta de Santiago. Habíamos visto en la última predicación que el apóstol Santiago empieza a describir cómo es que Dios prueba la fe. que es por medio de las obras, por medio de las obras que se manifiestan como consecuencia de la fe. Y si bien a lo largo de la palabra de Dios se nos dice que la salvación no es por obras, es decir, las obras en sí mismas no tienen como consecuencia la salvación, sí tienen relación con ella. Sabemos que la salvación es por la fe. En la obra de Cristo, es decir, es la obra de Cristo la que ganó nuestra salvación. Pero la fe que tenemos, digamos que la gracia de Dios a través de la, por medio de la fe, es que esa salvación se nos es imputada a nosotros.
Pero no podemos dejar de lado que la salvación en el creyente tiene que generar una evidencia comprobable, como ya hemos visto. Por supuesto, ¿por qué? Porque a través de las obras comprobamos la verosidad de la fe, que por cierto son obras que el mismo Señor preparó de antemano, como lo expresa Efesios capítulo 2, versículo 10. Vamos para allá. Dice Efesios 2, 10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Es decir, estas obras no son invención nuestra ni es algo espontáneo, sino es algo que Dios ya desde el principio tenía destinado. Algo que Dios ya había diseñado. Y nosotros simplemente andamos sobre estas obras que ya Dios había diseñado. Y empezamos a analizar cuáles son las características de la fe muerta, de la fe que es estéril, una fe que se afirma gratuitamente, que proviene del entendimiento incorrecto de la relación entre lo que son la salvación y las obras.
Y vimos que la primera característica era la falsa confesión, que es justamente hacer afirmaciones de forma gratuita sin que haya una evidencia que respalde esa afirmación. Pero continuaremos con la segunda característica de la fe muerta, que es la falsa compasión. Si vamos a Santiago 2.15, en el versículo 15. Vemos que aquí Santiago vuelve a señalar por medio de una ilustración la realidad que él observó entre su audiencia. Y esta analogía lo que va a denotar es esta segunda característica. Dice el versículo 15, si un hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, está planteando una situación en específica. Dice, imagina que tú te encuentras con alguien que está en necesidad, pero ¿a qué necesidad se refiere? La falsa compasión es una postura hipócrita en la que una persona va a simular tener una preocupación genuina por aquellas personas que se hallan en una necesidad física o espiritual, pero solo se va a limitar a mostrar un interés verbal.




















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