

Description of Sablazos Ayuso. Decomisos Albert
El ITP es el impuesto sobre transmisiones patrimoniales que deben pagar los compradores cuando adquieren cierto tipo de bienes. Está cedido a las comunidades autónomas, de modo que cada región fija su porcentaje. En Madrid es del 6% sobre el precio de compra, pero quien adquiere una vivienda habitual por menos de 250.000 euros se beneficia de una bonificación del 10% en la cuota, lo que deja el tipo efectivo en el 5,4%.
Hace tres años compré la casa donde resido y trabajo. Cualquier contraescucha lo sabe porque aquí grabo mis ContraCrónicas, ContraHistorias y Contras en Directo. Me empadroné el 31 de mayo de 2023 y aquí recibo desde entonces la correspondencia y pago los suministros. Tanto el ayuntamiento de Madrid como la Agencia Tributaria saben que vivo aquí, así que, siguiendo el consejo de un asesor, solicité la bonificación. La única condición era residir tres años para acreditar vivienda habitual, plazo que ya he superado y no tengo intención de marcharme.
A finales de abril la Consejería de Hacienda me reclamó ese 10% más un recargo, esgrimiendo que no vivo en mi propia casa. Presenté la alegación con el certificado de empadronamiento, pero no ha servido de nada, ayer me llegó la notificación en la que me informan que no aceptan mi alegación. Según ellos smi domicilio fiscal sigue en mi casa anterior, algo que es falso, ya que lo cambié al mudarme, como puede comprobarse en la Agencia Tributaria.
Pese a las pruebas, la Consejería ha desestimado las alegaciones y ha emitido la liquidación al tipo general más el recargo. Me ofrecen recurrir mediante un recurso de reposición y o reclamarlo en el Tribunal Económico Administrativo que depende del ministerio de Hacienda. He decidido pagar y olvidarme porque recurrir mediante un abogado me costaría más que la deuda, que es inferior a mil euros. Se trata de un sablazo ilegal, propiamente un robo perpetrado por la administración. Para colmo, el pago telemático falla y remite a una página inexistente, la única alternativa es acudir en persona al BBVA con el dinero en efectivo y la carta de pago impresa. Traté de encontrar ayuda por vía telefónica, pero después de hora y media pasando de operador en operador y esperando la llamada se cortó. La Comunidad de Madrid emplea a más de 200.000 personas, pero son incapaces de hacer que una simple pasarela de pago funcione. Del servicio telefónico mejor no hablar. Para todo lo demás hace falta cita previa.
De este desastre y este asalto al contribuyente hay responsables, claro. La primera es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, que presume de bajar impuestos y defender al autónomo mientras, en la práctica, le cobra de más. Tras ella la consejera Rocío Albert, una pretendida economista liberal que lleva buena parte de su vida viviendo del erario público encadenando cargos políticos. Y por último el director general de tributos, Miguel Povedano, un digno discípulo de su jefa que lleva enchufado al presupuesto desde mucho antes de que le saliesen las primeras canas.
Albert se lleva cada año 124.851 euros brutos, Povedano 113.995 euros, salarios elevadísimos en España, tanto que por encima de 110.000 euros anuales solo está el 1,5% de los contribuyentes. El politiqueo es un negocio personal magnífico y pésimo para quienes lo padecen. En las elecciones autonómicas del año próximo se vote a quien se vote el atraco continuará o incluso empeorará, porque en realidad todos son muy parecidos, quieren vivir a nuestra costa y no descansan hasta conseguirlo. Una vez hecho eso se regodean haciéndonos la vida imposible.
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Detrás de mí se encuentra la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid. Os preguntaréis qué diablos hago aquí. Pues nada, estaba dando un paseo por Chamberí y he pensado que lo mejor era mostraros el lugar desde el que esta gente perpetra sus fechorías. Sí, sus fechorías. A mí me han hecho una, no muy gorda, pero suficiente como para denunciarla. Cada uno denuncia con lo que tiene. Yo tengo una cámara delante. Así que... Como quiero poner nombres, cifras y caras, casi mejor que nos vayamos al estudio y os termino de contar. En España, cuando un particular compra cierto tipo de bienes, como un inmueble o un vehículo, tiene que pagar un impuesto llamado ITP, que es el acrónimo de impuesto sobre transmisiones patrimoniales. Es un impuesto transmitido a las comunidades autónomas desde hace ya muchos años, por lo que en cada región el porcentaje a pagar es distinto. En Madrid concretamente es del 6%, que se aplica sobre el precio de compra. Si compras una vivienda para residir en ella y su valor no supera los 250.000 euros, tienes una bonificación del 10% en la cuota, por lo que el tipo efectivo se queda en 5,4%. Es lo que se denomina bonificación por vivienda habitual.
Entiendo que muchos de vosotros ya... sabríais esto y hasta es posible que os hayáis beneficiado de esta bonificación o no porque lo que dice el papel es una cosa y la realidad a menudo otra bien distinta os cuento mi caso lo hago además para denunciarlo porque entiendo que a otros muchos madrileños les está pasando lo mismo así que como dispongo de este canal para llegar a mucha gente he pensado que sería una buena idea emplearlo para una buena causa y sacar los colores a los responsables que son lógicamente responsables políticos Hace tres años compré la casa en la que resido. Los habituales recordaréis que a mediados de 2023 cambié de estudio. La casa en cuestión la compré en abril y me empadroné en ella el 31 de mayo, es decir, hace poco más de tres años. Como en esta misma casa, aparte de residir, desempeño mi trabajo, todos los que ven la contracrónica, la contrahistoria o la contra en directo por YouTube o por Twitch están viendo al mismo tiempo un rinconcito de mi casa, un rinconcito que tengo adecentado para que sirva de decorado a mis programas. En esta casa, naturalmente, recibo toda la correspondencia, estoy al día en el pago del IBI con el ayuntamiento, de la tasa de basuras y cualquiera que vea una factura de la luz o del canal de Isabel II sabe que estoy viviendo aquí. También lo sabe la agencia tributaria.
Cuando la adquirí, mi asesor me comentó que tenía la posibilidad de deducirme un 10% en el ITP, cosa que naturalmente hice, como hubiera hecho cualquiera. Pagué lo que me correspondía, que era el 5,4%, y solicité la deducción con mi certificado de empadronamiento. La única condición que me exigían era residir en esta casa un mínimo de tres años, para demostrar que era mi vivienda habitual. Mis planes, naturalmente, eran residir en ella no tres años, sino muchísimos más, ya que la compré precisamente para eso, para vivir en ella, cosa que sigo haciendo tres años después. Pues nada, a finales de abril me llegó una notificación de la Consejería de Hacienda de la Comunidad de Madrid diciendo que tenía que pagarles ese 10% más un pequeño recargo, porque según ellos no vivo en mi propia casa. Me ofrecían la posibilidad de realizar una alegación. cosa que hice rellenando el formulario correspondiente, que era kilométrico por cierto, y aportando de nuevo mi certificado de empadronamiento que solicité al Ayuntamiento de Madrid. Este certificado os lo estoy mostrando, en el caso de que escuchéis esto a través de iVoox lo tenéis en la pestaña de comunidad. He tapado, lógicamente la información personal, pero se puede ver el barrio y hasta la planta en la que vivo, el cuarto, algo que saben bien los habituales porque les cuento que tengo que subir la bicicleta a cuatro pisos.
Envíen mi alegación. y supuse que el asunto quedaba resuelto. Pues no. Ayer recibí una nueva notificación compuesta por seis documentos, todos redactados en un torturado español administrativo que tuve que descifrar uno a uno durante cerca de una hora. Uno de ellos es la llamada hoja de motivación. En ella me acusan de aplicarme indebidamente un beneficio fiscal. La razón que esgrimen es que han comprobado que mi domicilio fiscal no está en esta casa, sino en la anterior, cosa que no es cierta. Una de las cosas que hice cuando cambié de casa fue cambiar también mi domicilio fiscal. Recordad que soy autónomo y estas cosas me las tomo muy en serio. De modo que no han debido comprobar nada porque mi domicilio fiscal está en este mismo lugar en el que estoy grabando. Lo podéis ver en la siguiente captura de la agencia tributaria. Resumiendo, que esta gente, que nos cuesta un dineral, no saben ni consultar algo que a mí me ha llevado a hacer exactamente tres minutos. Solo con estos dos documentos queda sobradamente acreditado que esta es mi residencia habitual y que esa deducción está perfectamente aplicada. Pero a la Consejería de Hacienda de la Comunidad de Madrid no le parece así. Me lo han recordado de esta manera. Por lo tanto, al no quedar acreditado...















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