
"Señor, ten paciencia conmigo” | Homilía, XXIV Domingo del T.O. (13-09-2026) | P. Santiago Martín FM

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"Señor, ten paciencia conmigo” | Homilía, XXIV Domingo del T.O. (13-09-2026) | P. Santiago Martín FM
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Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. El Señor esté con vosotros. Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó, Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta, no te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el Señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones y que pagara así el criado. arrojándose a sus pies le suplicaba diciendo ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo se compareció el señor de aquel criado y lo dejó marchar perdonándole la deuda pero al salir el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y agarrándolo lo estrangulaba diciendo págame lo que me debes El compañero arrojándose a sus pies le rogaba diciendo, ten paciencia conmigo y te lo pagaré.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo, siervo malvado. Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti? Y el Señor indignado lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre Celestial si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Cuando se habla del perdón, y hoy el Evangelio habla del perdón, siempre pensamos que el Señor quiere que hagamos el bien, que hagamos el bien al que nos ha hecho el mal, y eso es cierto. Pero, ¿y si eso fuera verdad, pero no toda la verdad? Si eso siendo verdad no fuera ni siquiera la parte más importante de la verdad, ¿a quién beneficia el perdón? Eso es lo primero que tenemos que preguntarnos. ¿A quién beneficia el perdón? Estoy seguro de que cualquiera de nosotros tiene experiencia de haber sido ofendido. Y posiblemente algunos gravemente ofendidos. Y también posiblemente, en muchos casos, la herida no se ha cerrado. ¿Qué nos ha sucedido? ¿Qué nos sucede cuando esa herida, esa ofensa no se cierra? ¿Qué nos está pasando? Pues a veces nos alejamos de determinada persona que nos hizo daño e incluso aunque sea de la familia, ya no volvemos a hablar con él, no queremos saber nada más con él.
Otras veces incluso se llega a hacer daño a esa persona. No me refiero a reclamar los bienes legítimos, me refiero a hacer daño. Si te ha golpeado uno, tú le vas a golpear por lo menos dos. ¿Quién es el que más sufre? Uno podría decir, el que más sufre es el que ha hecho daño. El que más sufre, perdón, el que más sufre es el que ha recibido el daño. Sí, el que ha recibido el daño, la calumnia, el robo, el maltrato, sufre. Pero si esa persona no perdona, ¿quién es el que más sufre? ¿El que hizo daño y se marchó y se olvidó? ¿O el que se queda con el daño dentro? Cuando Jesús nos dice que perdonemos. Está pensando en primer lugar en nosotros, también en el otro. Pero en primer lugar está pensando en nosotros.




















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