

Description of Sin respuesta
Cientos de mujeres y niñas esperan que se resuelva su situación dos meses después del cruce de Ceuta. Estas son sus voces.
Dos meses después del cruce a Ceuta, cientos de mujeres y menores —algunas de ellas malviviendo en la calle o solo con la ayuda de los vecinos— siguen en este enclave español sin una respuesta y a la espera de un futuro.
Nadia Ziani y Anna Surinyach recorrieron los principales emplazamientos en los que viven estas mujeres para explicar esta situación que roza el abandono institucional. ¿Qué las llevó a cruzar? ¿Cómo están? ¿Por qué están allí? ¿Qué esperan? ¿Cuáles son sus planes de futuro? ¿Es suficiente lo que está haciendo el Estado?
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Bienvenidos a Crónicas a Viva Voz, la serie sonora de revista 5W, una invitación a conocer pequeñas historias que esconden grandes explicaciones. En este capítulo volvemos a viajar a Ceuta, esta vez para hablar con ellas. Volvemos a Ceuta para hablar con algunas de las mujeres que llegaron a la ciudad durante la entrada de más de 80.000 personas el 30 y el 31 de julio. Todavía no hay consenso ni una cifra oficial concreta sobre cuántas personas permanecen aún en la ciudad autónoma. El gobierno estima que son unas 10.000 y que cerca de 3.000 siguen viviendo las calles. Entre ellas, muchas mujeres y niñas. Hemos hablado con algunas de ellas para conocer sus historias, su situación y sus aspiraciones. De la mano de Nadia Cian y Ana Solignac recorremos varios de los emplazamientos en los que viven estas mujeres para intentar entender el porqué están donde están. Vas a escuchar una crónica sonora editada por el equipo de 5W y locutada por Javier Sánchez. Porque el mundo está lleno de historias que merecen la pena ser escuchadas, nosotros te las contamos.
Para contar lo que está pasando en Ceuta se necesita tiempo, se necesita volver más de una vez para intentar entender y contar quiénes son todas esas personas que han cruzado. Yo es la tercera vez que he vuelto a Ceuta y esta vez no lo he hecho sola, lo he hecho junto a la periodista Nadia Ziani. Ella es la persona que se encarga de las redes en 5W. Ella habla de Arilla y era imposible entender a todas las mujeres y niñas que recordemos que en este cruce han sido... Muchísimas, ha sido un hecho extraordinario. Nunca en ningún contexto migratorio había visto a tantas mujeres y niñas como esta vez en Ceuta. Viajar con Nadia me permitía poder hablar con ellas, entenderlas, entender sus códigos e intentar contar mejor por qué estaban en Ceuta y cuáles eran los sueños que perseguían al haber cruzado. Son las 12 de la mañana cuando entramos a la carpa de Siddinbarg por primera vez. Es una imagen que impresiona y que se te queda grabada en la retina. Cuando entro, reconozco el idioma, las expresiones, las palabras, los gestos y la vestimenta.
Reconozco en ellas el origen compartido. Estamos varias horas en la carpa y se destaca principalmente ruido constante. No hay silencio en ningún momento. El ruido de fondo está en todo momento. Y es que eran más de 300 mujeres, niños y niñas y adolescentes en un espacio que se les estaba quedando pequeño. Alfombras cubrían el suelo, mantas por todos lados, alguna maleta, sus pertenencias guardadas en los rincones, algunos juguetes. Y ellas, cansadas. Algunas dormían, otras atendían a sus pequeños, otras intentaban mantener cierta rutina. Llevábamos pocos minutos dentro de la carpa y el calor era evidente. ¿Cómo aguantaban las 24 horas allí? Es un grupo de mujeres de edades diversas quien nos para cuando se dan cuenta de que somos periodistas. Solo querían hablar y, más concretamente, querían hacerlo con alguien que las entendiera. La conversación transcurre en todo momento en Darija, el dialecto marroquí. Muchas de ellas nos contaron sus historias. Hablamos con Sehida, nombre ficticio.
Nos habla de la situación de la carpa, de lo que espera del futuro y de cómo está sobrellevando el día a día. Lo hace con las ideas claras, pero con lágrimas en los ojos. Llora, para, vuelve a hablar y son sus compañeras, mujeres que hasta hace unas semanas no conocía, las que la consuelan durante su relato. Hay pobreza, enfermedades, problemas entre marido y mujer, abusos, mujeres maltratadas, mujeres con problemas de salud mental que no pueden ni criar a sus hijos. Yo quiero que mis hijos vivan mejor que yo, porque yo no estudié cuando era pequeña, no tuve un buen trabajo. Queremos alguna solución. No queremos que pase esto. Hemos privado a la gente aquí de su vida. No se han bañado, no han vivido. Los ceutíes han sufrido, que nos perdonen porque no lo hemos hecho aposta. Hemos escapado del sufrimiento. Esperamos no ser una carga para la gente. Khadija, también nombre ficticio, tiene 25 años. Es jovencísima y dolía escucharla hablar. Insiste en que quiere contar su historia aunque le cuesta hacerlo. Empieza a llorar de...




















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