

Description of La Sombra sobre Los Ancares
En una apartada aldea de la sierra de Los Ancares gallegos, unos siniestros acaecimientos extenderán la sombra del más puro horror por toda la región. Adéntrate en uno de los relatos más siniestros y apocalípticos de NUEVOS MITOS DE CTHULHU, que mezcla el horror cósmico con la mitología gallega.
Voces:
Narrador: Marc Barqué
Erea: Núria Sureda
Nyarla: Marina Gracia
Madre meiga: Marina Gracia
Miguel Ángel Parra: Miguel Ángel Parra
Jesús: Vicenç
David: Rubén Alonso
Noticiario: Javier Croses
Nyarlathotep: Marc Barqué
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Buenas noches, incauto oyente, acabas de cruzar una puerta que tal vez no deberías haber cruzado jamás. No obstante, sé bienvenido a los oscuros y primigenios parajes literarios de nuevos mitos de Tumor.
LA SOMBRA SOBRE LOS ANCARES Nunca pasa nada en Pozo. Esta minúscula aldea, perdida entre los montes gallegos, marca la muerte de una vieja carretera, descuidada y anclada en tiempos pretéritos junto con las aldeas a las que lleva.
Casi cien kilómetros, la mitad conformados por estrechas, sinuosas e inclinadas carreteras separan Pozo de Lugo, el centro urbano más cercano.
En Pozo solo hay diez casas, ocho de las cuales solo están habitadas en verano. Únicamente las dos restantes están habitadas todo el año.
En una de esas casas viven dos miembros de la familia Pérez Parra, Jesús Pérez, de sesenta y un años, y David Pérez, de veinticuatro, que una vez al mes reciben la visita de varios días de Miguel Ángel Parra, sobrino de Jesús y primo de David.
Miguel Ángel vive en Lugo, donde trabaja de teleoperador de soporte técnico de webhosting y a sus treinta y ocho años gusta de la vida tranquila en la apartada Galicia, aunque de vez en cuando visita Barcelona para ver a familiares y amigos.
Miguel Ángel también escribe. Ha publicado varios relatos de diversa temática y una novela de ciencia ficción humorística, titulada Apocalipsis Rural.
Es un hombre juvenil, risueño, con un fino sentido del humor y una actitud dinámica ante la vida. Con ganas de hacer cosas, pese a su gusto por los parajes tranquilos y solitarios.
También tiene bastante humor negro, tan típico de los boomers que se han educado viendo South Park y el maravilloso cine de los años noventa.
No obstante, como casi todos los de su generación, levantará la voz ante una injusticia o una burla con mala intención sobre alguien inocente o más débil.
En resumen, Miguel Ángel Parra tiene su vida montada, es amigo de sus amigos y una persona no solo respetable, sino también agradable. Es de esas personas que merecen todo lo bueno en la vida, puesto que siempre procuran aportar el bien a quienes los rodean.
Pero el azar no atiende a estas variables, sino que su ciego devenir lanza los dados de la fortuna y la miseria en una partida sin reglas ni sentido.
Miguel Ángel, que esperaba pasar unos días como tantos otros en la casa familiar de Pozo, dirigió inconscientemente sus pasos hacia el abismo.
Nunca pasó nada en Pozo hasta que pasó.
Corría el invierno de 2023 y un fin de semana de finales de noviembre Miguel Ángel llegó a Pozo.
Todo parecía igual a las innumerables otras veces que había ido ahí con su familia, pero esta vez hubo una diferencia. No fue el único visitante.
Mientras Miguel Ángel ayudaba a Jesús y David a cortar leña y transportarla hasta su casa, sucedió algo.
Un coche negro apareció por el camino que entraba al pueblo y pasó por delante de ellos, dirigiéndose hacia no sabían dónde, en dirección al final del pueblo.
Pese a que para el ciudadano común esto sería algo banal, en Pozo la entrada de un coche en pleno noviembre era un acontecimiento muy extraño.
De hecho, hubiese llamado la atención incluso en verano, puesto que los Perez Parra conocían los ocho únicos coches que llegaban cada año y aquel no era uno de ellos.
En Pozo no había nada, y más allá de la carretera que moría en la última casa, sólo había un accidentado sendero hacia los campos y las enormes e inhóspitas montañas que conformaban la Sierra de los Ancares.
El coche paró justo al lado de la última casa y una figura femenina esbelta y vestida de negro bajó del automóvil, abrió un mapa y empezó a ojearlo.
Los tres hombres miraron extrañados la escena, con un punto de fascinación debido a la evidente belleza que desprendía aquella mujer, incluso a distancia.
¿Qué hace aquí esta mujer? Dijo Jesús.
Debe de haberse perdido, voy a ver si necesita ayuda.
Respondió Miguel Ángel.
Ya, ya, y de paso lo invitas a cenar, ¿eh, pillín? Dijo David.




















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