Teresita Fernández: la trovadora mayor que cantó para los niños de Cuba

Teresita Fernández: la trovadora mayor que cantó para los niños de Cuba

6/6/2026 · 07:22
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Radio Rebelde
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Hablar de Teresita Fernández es evocar una voz que se convirtió en símbolo de ternura, pedagogía y cultura popular. Nacida en Santa Clara en 1930, desde muy pequeña mostró inclinaciones artísticas: a los cuatro años ya cantaba en la emisora CMHI de su ciudad natal. Sin embargo, su vida no se limitó a la música; también fue maestra normalista y Doctora en Pedagogía, lo que marcó profundamente su manera de entender el arte como herramienta educativa. Esa doble vocación —la de educadora y trovadora— la acompañó siempre y definió su legado.

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En Cuba la música ha sido siempre un puente entre generaciones. Hoy, en Encuentro, recordamos a una mujer que convirtió la canción en pedagogía y ternura. Teresita Fernández, la trovadora de los niños. Me acompaña. Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Alija Villalón y este es Encuentro. El podcast de Radio Reverde que siempre dedica su espacio a compartir acerca de la cultura cubana. Y hoy, como te mencioné anteriormente, vamos a estar conversando acerca de Teresita Fernández, nacida en Santa Clara en 1930. Desde muy pequeña mostró inclinaciones artísticas. A los cuatro años ya cantaba en la emisora CMHI de su ciudad natal. Sin embargo, su vida no se limitó a la música. También fue maestra normalista y doctora en pedagogía, lo que marcó profundamente su manera de entender el arte como herramienta educativa. la de educadora y trovadora, la acompañó siempre y definió su legado. Pero por lo general, cuando una persona se dedica a escribir, a enseñar niños, siempre me pregunto cómo fue su infancia. Fue una niñez feliz subiéndola, metiéndome en los ríos para pescar guayacones. Mis canciones, recuerdo que la primera perra que recogí fue una perra que me siguió en la plaza y le pusimos bohemia.

Siempre recogí perros y recogí gatos y tuve jicoteas. Y todas esas cosas que están ahora en mis canciones no es nada más que recuerdo. de mi propia niñez feliz. Lo que distingue a Teresita Fernández dentro de la tradición trovadoresca cubana es su capacidad para convertir la canción en un recurso pedagógico. Sus temas infantiles como Dame la mano y danzaremos o Tintín la lluvia se convirtieron en clásicos que aún hoy se cantan en escuelas y hogares. En ellos no solo hay melodía y ritmo, sino también un mensaje de ternura, curiosidad y aprendizaje. Por supuesto, no podemos dejar de mencionar mi gatito Vinagrito. De hecho, ¿sabes que la cantautora infantil declaró que este vino existió? Vinagrito existió y fue uno de los gatos así que más recuerdo yo de mi niñez. Tuve otro, uno que se llamaba Lambrito, que era Barcino, pero Vinagrito fue mi destacado porque iban a botar unos gatos en mi casa y entonces yo recogí ese y cuando vino el bombardeo de Santa Clara, la toma de Santa Clara, nos evacuaron de la casa y nos dijeron. Váyanse, yo me fui con mi papá, con mi mamá, con un hermano mío y por supuesto saqué el gato porque era lo vivo, porque podía morir.

Recuerdo que cuando nos alojaron ahí en un lugar para que estuviéramos a salvo del bombardeo, nos acostaron en una colchón de esos de gimnasia y salió un guayabito adentro del colchón. Y mi nagrito estaba debajo de una silla con los ojos así dilatados y ni se movió. Bueno, se salvó de esa y yo también, nos salvamos mucho. Y cuando llegamos a la casa... Pues un gato que estaba en el tejado, grandísimo, bajó y le dio una entrada que por poco me lo mató. Bueno, a curar entonces a vinagrito. Y después lo metí en el sofá cama donde yo dormía y yo misma sin querer, con uno de los muelles, le rompí la columna. Lo tuve que llevar al veterinario, lo dentizaron. Estaba cómico porque tenía un gato dentizado todo. Entonces se quedó inválido de las paticas atrás. Por eso es que dice la canción. que no sabe subir, es que no podía subir al tejado. Y maullaba mirando la luna y pensando en sus supuestos amores de Gab. Teresita también musicalizó textos de grandes poetas como José Martí y Gabriela Mistral, acercando la literatura a los más pequeños.

De esa manera, su obra se inscribe en un triángulo latinoamericano de maestros de la canción infantil, junto a Francisco Gabilongo Soler, Cricri en México y Marielena Huach en Argentina. Cada uno desde su país demostró que la música para niños podía ser arte mayor, no un género menor. Dame la mano y danzaremos, dame la mano y me amarás. Como una sola flor seremos, como una flor y nada más. Te llama Rosa y tu esperanza, pero tu nombre olvidarás. En 1974 fundó la célebre Peña Los Munglares en el Parque Lenin, un espacio cultural dominical que se convirtió en un punto de encuentro para artistas de diversas disciplinas. Ahí se dieron cita Alicia Alonso, Pablo Milanés, Antonio Gávez y muchos otros. La Peña no era solo un escenario musical, sino un espacio de diálogo cultural donde la canción se mezclaba con la danza, el teatro y la poesía. Ese espíritu integrador refleja la visión de Teresita en la cultura como un tejido colegial. donde cada manifestación artística se nutre de la otra y donde los niños ocupan un lugar central. Su legado se proyecta en la obra de trovadores posteriores. Silvio Rodríguez encontró en Tarecita un espacio para mostrar sus primeras composiciones.

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