
VAD01 LOS INICIOS. Museo de Zamora. El primer paso de Mansilla y Tuñón. David García-Asenjo Llana

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El museo de Zamora fue la primera obra de Emilio Tuñón y Luis Moreno García-Mansilla tras abandonar el estudio de Rafael Moneo. Pese a tratarse de una obra primeriza muestra una madurez propia de arquitectos con una sólida formación, y supuso el comienzo de una carrera en la que cada obra se ha apoyado en la anterior, formando una familia de proyectos con unas características comunes.
En este artículo se quiere analizar el proyecto, y cómo se puede leer la obra posterior de sus autores a través de las operaciones que definen la configuración proyectual, espacial y constructiva del museo de Zamora.
Se trata de estudiar la continuidad en el discurso de sus autores y trazar un recorrido sobre su obra desde las decisiones de proyecto del museo zamorano y la interpretación de estas en el resto de proyectos.
URL: https://veredes.es/vad/index.php/vad/article/view/VAD-01-Los-Inicios-David-Garcia-Asenjo-Museo%20de%20Zamora-El-primer
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Bienvenida o bienvenido a esta Exploración Arquitectónica.
Hoy nos vamos a centrar en un análisis muy interesante de la revista BAD, Vederes, Arquitectura y Divulgación.
Sí, es un artículo que se mete de lleno en la primera obra conjunta de Emilio Tuñón y Luis Moreno García Mansilla.
El Museo de Zamora.
Un edificio que parece marcar un antes y un después.
Exacto.
El autor, David García Asenjo, llana, no lo ve sólo como un buen edificio, sino como la semilla, el origen de todo lo que vino después con Mansilla y Tuñón.
Claro, su primer gran proyecto propio tras salir del estudio de Rafael Moneo.
Justo.
Y esa es un poco la idea que vamos a desgranar hoy, siguiendo el artículo.
Ver cómo esas decisiones que tomaron en Zamora resuenan luego en sus otras obras.
Efectivamente.
El artículo situó el proyecto entre 1990 y 1996.
Empezó casi como algo pequeño, ¿no? Unas obras de emergencia.
Y acabó siendo el diseño completo del museo.
Y destaca esa formación como Moneo, claro, pero también la voluntad de ir más allá.
Sí, de amplificar y transformar esa herencia, como dice el texto.
No sólo copiar.
Entonces, ¿cuál sería esa primera gran idea que ya vemos en Zamora? Pues el artículo subraya mucho el concepto de continuidad.
La idea de una familia de proyectos.
¿Una familia? ¿Una familia? ¿Cómo, cómo? Hay una cita muy buena de Tuñón que lo ilustra.
Dice algo así como, cada una de las doce obras que construimos comenzó justo donde lo habíamos dejado en el anterior proyecto.
O sea que cada edificio es una respuesta a la anterior.
Una cadena.
Exacto.
Y Zamora es el eslabón inicial de esa cadena.
El origen.
Vale, entiendo.
Y eso, ¿cómo se ve en el diseño del museo en sí? El artículo habla de cómo se relaciona con el Palacio del Cordón, lo preexistente.
Sí.
Y con la trama medieval.
Pero sobre todo, con esa decisión de diseño tan particular del volumen nuevo.
¿Te refieres a cómo se oculta en la escala cercana dentro del patio y sólo se revela? Eso es.
Sólo se revela desde lejos.
Con esa cubierta tan característica de zinc y los lucernarios.
Ahí emerge.
Esa cubierta es como la firma del edificio vista desde arriba.
Totalmente.
Y esa cubierta nos lleva directos a otro concepto clave que analiza el artículo.
El de las reglas y restricciones.
¿Reglas y restricciones? Suena un poco a limitación autoimpuesta, ¿no? Pues sí, pero en un sentido creativo.
El autor explica que M plus T adoptaron esta filosofía y que en parte venía de conversaciones con Miralles sobre Ulipo.
Ulipo, el grupo literario este que jugaba con las restricciones, como escribir sin la E.
Ese mismo.
La idea, y el artículo cita a Stan Allen aquí, es que más restricciones consiguen un proyecto más rico.
Parece una paradoja, pero...
Pero funciona.
Y en Zamora, ¿cuál fue la regla? Usar un único tipo de lucernario.
Solo uno.
Repetido, eso sí, y variando el tamaño.
Ah, vale.
Y ese elemento, el lucernario, ordena todo.
Exacto.
Ordena la cubierta, claro.
Pero también la organización espacial interior, la gran sala central, las salas laterales...
Todo gira en torno a ese sistema.
Es una estrategia muy potente.
Una regla que genera orden.
El artículo recuerda que tiene ecos del Museo Thyssen, ¿verdad?, donde trabajó Mansilla.
Sí, sí, hay una conexión ahí, en esa idea de que la cubierta refleja y organiza el interior.
Y es algo que veremos de nuevo, por ejemplo...
En Castellón, quizás.
Justo, en el Museo de Bellas Artes de Castellón.
La misma idea, pero adaptada.
Otro punto que me llamó la atención del análisis es la esencialización de la forma, ese cubo casi ciego del que hablábamos.
Exacto. Hay una búsqueda de lo esencial, de una forma muy pura, casi minimalista.
El texto menciona a Donald Judd, de hecho.
Pero no es solo minimalismo frío, ¿no? El artículo también habla de metáfora.
Claro, porque esa forma esencial se carga de significado.
Los propios arquitectos describieron la cubierta como un campo de lucernarios, como un campo arado.
¡Qué imagen más bonita! Conecta el edificio con el paisaje, con la tierra.
Sí, le da una capa poética.
Y luego está la rampa central.
La rampa vitrina, ¿es verdad? El corazón del recorrido.
El artículo dice que se inspira en… En una estela votiva de la propia colección del museo, una pieza que representa un viaje de ida y vuelta.
¡Fascinante! O sea que la propia circulación del museo es una metáfora del contenido.
Pero la idea matriz está ahí.
Y no podemos olvidar la representación, esa famosa axonométrica explotada del Museo de Zabora.
Fundamental. El artículo insiste mucho en eso.
No era solo un dibujo bonito para presentar el proyecto.
Era más bien una herramienta de pensamiento.
Sí, sí. Cita a Tuñón diciendo que ese dibujo, cuyo mecanismo de representación catalizó en gran medida el propio proyecto.
Dibujar así les ayudaba a entenderlo, a definirlo.
A descomponerlo en sus partes y ver cómo encajaban.
Vaya, se convirtió casi en una seña de arte.



















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