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VAD04 LOS SECUNDARIOS. Los años 40 en León,entre la tradición y la modernidad Ramón Cañas,las Casas Arriola y Ceremonias

VAD04 LOS SECUNDARIOS. Los años 40 en León,entre la tradición y la modernidad Ramón Cañas,las Casas Arriola y Ceremonias

8/20/2025 · 06:53
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La década de los años cuarenta del s. XX supuso un gran cambio para la arquitectura española debido al conflicto de la Guerra Civil. La ciudad de León no se mantuvo al margen de esta alteración. Como ejemplo de ello hemos seleccionado la figura del arquitecto Ramón Cañas y del Río y dos de sus obras más representativas como son la Casa Arriola y el Edificio Ceremonias.

Dos proyectos que nos servirán para confrontar y posteriormente verificar las disparidades estilísticas existentes entre ambas edificaciones a pesar de haber sido concebidas por el mismo autor en un corto intervalo temporal.

Desde un racionalismo incipiente y primario poniendo en valor “lo moderno”, lo que supuso una verdadera ruptura con el ortodoxo academicismo, hasta dar un paso atrás y volver a la concreción de axiomas historicistas, presuntamente derivados de la implantación de un nuevo régimen obsesionado con la búsqueda de una arquitectura nacional que representase los valores institucionales de la autarquía.

La realidad fue que modernidad y tradición no se encontraban tan alejadas en la obra de Ramón Cañas, pues el historicismo no fue más que una máscara al racionalismo implícito en su trabajo.

URL: https://veredes.es/vad/index.php/vad/article/view/VAD04-Los-secundarios-Los-anos-40-en-Leon-entre-la-tradicion-y-l

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Bienvenida, bienvenido. Hoy nos metemos de lleno en un artículo de Javier Caballero Chica, publicado en la revista Vaz, Veredes.

Muy interesante, sí.

Va sobre el arquitecto Ramón Cañas y su trabajo en León durante los años 40, plena posguerra española. Un momento, bueno, complicado.

Complicadísimo. Y el artículo se centra en algo muy concreto.

Exacto. Tenemos dos edificios suyos, construidos con apenas ocho años de diferencia.

La Casa Arriola, de 1939, y el Edificio Ceremonias, de 1947.

Dos caras casi opuestas a primera vista.

Ahí está el kit de la cuestión. El artículo explora esa tensión, ¿no?, entre la modernidad arquitectónica que venía de antes y las directrices más historicistas, más clásicas, que imponía el nuevo régimen.

Claro. La pregunta que lanza Caballero Chica es, ¿consiguió Cañas mantener una esencia moderna bajo esa, digamos, piel más tradicionalista? ¿O fue solo una adaptación superficial? Eso es. Vamos a desgranarlo.

Pues sí. El artículo utiliza estos dos edificios como perfecto caso de estudio.

Compara Arriola, que tiene un aire más racionalista, más funcional… Líneas limpias, funcionalidad… lo que asociamos a lo moderno de la época.

Exacto. Y lo contrasta con Ceremonias, que es posterior y está, bueno, cargado de elementos historicistas. Referencias al pasado, al estilo imperial español… Y el objetivo es ver si, bajo esa diferencia de estilo, hay una continuidad en cómo pensaba la arquitectura.

Precisamente. Ver si lo moderno sobrevivió de alguna forma tras la guerra y bajo las directrices del franquismo, o si fue un cambio más profundo.

Antes de meternos en los edificios, un poco de contexto que da el artículo.

León, año 39. Mucha precariedad de vivienda.

Sí. Y justo se crea el Instituto Nacional de la Vivienda.

Se pasa de las casas baratas a las viviendas protegidas.

Pero también, ojo, hubo mucha especulación urbanística.

Entiendo. ¿Y cómo influye todo eso en Cañas y su obra? Pues es el caldo de cultivo donde nace la Casa Arriola, en el 39, que además codiseña con Juan Torvado Franco.

El artículo la define como un racionalismo incipiente.

Incipiente, vale. ¿Qué quiere decir eso? Pues que rompe con lo anterior, con el academicismo.

Se ve en el volumen, que es más dinámico, en las fachadas lisas, sin mucho adorno.

Y esas esquinas curvas, ¿verdad? Que el artículo destaca.

Esas esquinas. Magníficas, dice Valdelló, citado en el texto.

Recuerdan un poco a edificios modernos de Madrid, aunque con sus matices, claro.

Se busca la modernidad, ¿eh? Quizá inspirándose en lo que veían fuera.

Sí, son muy potentes visualmente.

Pero el artículo también dice que no es un racionalismo, digamos, puro.

Que la estructura interna todavía era tradicional.

Exacto. Muros de carga de ladrillo.

No vemos aún esas estructuras de acero u hormigón más avanzadas, que asociamos plenamente al movimiento moderno.

Es un paso, pero con limitaciones de la época y del lugar.

Vale. Un primer paso moderno, pero con matices.

Correcto. Y entonces, ¡pum! Ocho años después llega el edificio Ceremonias, 1947.

Y aquí es donde la cosa se pone, bueno, realmente interesante.

El giro estilístico.

Totalmente. En la fachada el lenguaje cambia radicalmente.

El régimen, en ese momento, buscaba una arquitectura nacional.

Una vuelta a lo histórico, a el escorial, a Villanueva.

El estilo herreriano, ese aire imperial.

Eso es. Y Ceremonias responde a eso.

La fachada se llena de elementos clásicos.

Columnas dóricas, jónicas, ménsulas, balaustradas, frontones.

Vamos, una escenografía clásica en toda regla.

Claro. Al ver eso, la primera idea es Cañas se olvidó de la modernidad de Arriola.

Se adaptó por completo a lo que pedían.

Una ruptura total.

Pues ahí está la gracia del análisis de Caballero Chica, que dice no tan rápido.

Argumenta que, bajo esa máscara historicista, la lógica moderna que vimos en Arriola sigue ahí.

¿Ah, sí? ¿En qué se nota? Pues, fíjate, en cosas funcionales y de composición.

Los dos edificios están en chajlán, tienen una distribución interna muy parecida.

Las zonas importantes dan a la calle, las de servicio al patio interior.

Las plantas de los pisos son similares en cómo se organizan.

O sea, que la forma de vivir el edificio, la función, no cambió tanto como la fachada.

Exactamente. La estructura funcional básica se mantiene.

Y no solo eso, incluso en los materiales hay pistas.

A ver...

En ceremonias, por ejemplo, la fachada no es de piedra sillar maciza, que sería lo puramente historicista y caro.

Es un revoco que imita piedra.

Y la estructura es de hormigón armado.

¡Anda! Eso sí es moderno para la época.

Sobre todo con las restricciones del tiempo.

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