
VAD04 LOS SECUNDARIOS. Mariano Garrigues en Fortuny 14 la casa entre palacios. Ismael Amarouch García

Description of VAD04 LOS SECUNDARIOS. Mariano Garrigues en Fortuny 14 la casa entre palacios. Ismael Amarouch García
En el límite entre el ensanche norte de Madrid y el paseo de la Castellana coexistían, en una misma manzana, tres fincas palaciegas que fueron objeto de varias intervenciones en el tiempo, en la conversión de la Castellana a escenario de poder.
La primera de ellas (Fernández-Shaw, 1935-1944), consistió en englobar uno de esos palacios con dos nuevos edificios: Residencias Riscal y la casa-palacio para Don Luis Ruiz Cobanera. La segunda (Bescós y Moneo, 1972-1977), permitió la construcción de la nueva sede de Bankinter, preservando el segundo palacio. Por fin, la tercera (Lamela, 1974-1979), supuso la sustitución del tercer palacio por el edificio Pirámide. En una cuarta parcela situada entre los tres palacios, Mariano Garrigues construyó Fortuny 14 (1956-1962): un lujoso bloque de pisos, donde el arquitecto ubicaría su propia casa.
Tras hacer un repaso del emplazamiento (escenario) y los edificios cercanos (compañía), se plantea el estudio de esta obra desde su forma y materialidad (carácter) y desde su puesta en escena y funcionamiento interno (diálogos).
Fortuny 14 formaría parte de este intrincado escenario desde un silencioso segundo plano, sin ser su protagonista y revelando una sensibilidad nórdica que es afín a la modernidad norteamericana de posguerra.
URL: https://veredes.es/vad/index.php/vad/article/view/VAD04-Los-secundarios-Mariano-Garrigues-en-Fortuny-14-la-casa-en
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Hola, hoy vamos a meternos a fondo con un edificio madrileño que, bueno, quizá no está en todas las guías, pero tiene mucha amiga, Fortuño XIV.
Y tenemos para ello un análisis estupendo de Ismael Amaruch García, publicado en la revista Abad, Veredes, Arquitectura y Divulgación.
Sí, un artículo muy interesante, la verdad.
Este edificio, que proyectó Mariano Garregues entre el 56 y el 62, más o menos, está en una manzana complicada, ¿no? Justo ahí, en el borde del ensance con la castellana.
Eso es.
Y comparte espacio, o compartía, con antiguos palacetes y luego con vecinos muy potentes, arquitectónicamente hablando.
Claro, como las residenciarias Riscal de Fernández Show o el Banquinter, el de Moneo y Vescos.
Exacto.
Y el artículo lo plantea casi como una obra de teatro.
Habla del escenario, que sería el sitio, la manzana, con toda su historia de transformaciones.
Sí.
Y lo que nos interesa más hoy, el carácter y los diálogos del propio Fortuny 14.
Queremos destilar un poco la esencia de ese análisis.
Pues sí, porque lo primero que destaca el artículo es esa idea de Fortuny 14 como un actor secundario.
Secundario.
Sí.
No busca ser el protagonista.
En esa manzana tan, digamos, movida, con tantos cambios, él actúa de una forma discreta, pero que ayuda a cohesionar todo el conjunto.
Además, se construyó donde antes había unas edificaciones menores, no como otros vecinos que ocuparon solares de antiguos palacetes.
Y un detalle curioso, el propio Garrigues vivió allí, se hizo su vivienda en el ático.
Anda, mira.
Si nos centramos en el carácter que menciona el artículo, la forma es fundamental.
Es un volumen bastante compacto, casi un cubo, y se organiza alrededor de un patio central.
Muy rotundo, entonces.
Sí.
Le da una imagen serena, de calma.
Pero, ojo, no es una forma abstracta sin más.
Dialoga con las villas que había antes por la zona, que tenían plantas parecidas.
O sea, que responde al contexto, es sensible al lugar.
Vale, responde al lugar con la forma.
Sí.
¿Y con los materiales? Has dicho que el artículo les da importancia.
Muchísima.
Es una elección muy cuidada, muy de oficio.
Menciona tres principales.
Por un lado, la caliza de Colmenar.
Se usa en la fachada que da a la castillana, bueno, la que se intuye tras los árboles, y también en una franja de servicios, pegada a la medianera con el edificio de Fortunio XII.
Busca una presencia sobria, incluso algo fría, pero que vibra con la luz de la mañana.
Y conecta con el vecino, has dicho.
Claro, con el edificio de Fernández Shaw, que también usa piedra.
Luego está la pizarra.
Pizarra.
¿Dónde? En los basamentos, en la parte de abajo, y en el patio inglés.
Ese espacio semi-hundido que da acceso y luz a la planta baja.
Ah, vale.
Un peso visual y una textura muy natural que dialoga bien con la vegetación.
Es curioso que eligiera pizarra y no granito, ¿verdad? Quizá buscaba algo menos monumental.
Puede ser, sí.
Más terrenal, quizá.
Algo así.
Y el tercer material es el ladrillo cerámico, en el resto de fachadas.
El más común, digamos.
Eso es.
Es como un guiño al carácter más doméstico del ensanche, de los edificios de viviendas de la zona.
Y su color, pues, juega bien con el verde de los árboles y jardines.
Entiendo.
¿Y la implantación? ¿Cómo se asienta en el solar? Pues también con cuidado.
La entrada principal está como metro y medio por debajo del nivel de la calle Fortunho.
¿Metro y medio? Sí, sí.
Y eso crea ese patio inglés del que hablaba y hace que el edificio no se imponga de golpe, sino que parezca como asentarse suavemente en la pendiente.
Aunque la planta baja sí ocupa todo el solar, o sea que todo va en la línea de integrarse, de dialogar.
Y justo el artículo habla de diálogos.
Menciona influencias de la arquitectura sueca de los 50 que le interesaban a Garrigues.
Volumen, regularidad, flexibilidad.
¿Cómo se ve eso? Pues se ve en varios aspectos.
Primero, en cómo dialoga con el que va andando por la calle, con el viandante.
A ver.
El acercamiento no es directo, no es una fachada que te encuentras de frente.
Llegas por las calles laterales, desde la castellana lo intuyes, y cuando llegas a Fortuny, el edificio está un poco retranqueado.
Te guía por un caminito lateral hasta una escalera de caracol que baja a la entrada principal.
Es una experiencia más secuencial, casi cinematográfica.
Importa la percepción en movimiento.
Curioso eso.
Y el segundo diálogo, que es fundamental, es con la gente que vive dentro, a través de la flexibilidad.
¿Flexibilidad? ¿En qué sentido? Pues, aunque por fuera parece un bloque muy regular, con dos viviendas por planta y una distribución clásica, zona pública, privada, servicio, los planos originales eran distintos para cada propietario.
¿Ah, sí? Sí, se adaptaban a lo que necesitaba cada uno.
El artículo cita a Isabela Godelewska, que colaboró con Garrigues, y ella cuenta cómo él hablaba con los futuros usuarios.
¡Qué interesante! O sea, no era un molde rígido para todos.
Exacto.



















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