Yo vendí mi nombre, Guadalupe Dueñas

Yo vendí mi nombre, Guadalupe Dueñas

6/12/2026 · 09:00
43
982
43
982

Description of Yo vendí mi nombre, Guadalupe Dueñas

ARCHIVO MEXICANO DEL TERROR
YO VENDÍ MI NOMBRE, GUADALUPE DUEÑAS
Ninguna narración, por extraña que pueda parecer, se crea «de la nada»: todas dependen del contexto en el que vive su autor, aunque este no se refleje de manera directa. El caso de Guadalupe Dueñas es prueba de esto: su obra expresa una visión del mundo mediante los símbolos que le da la imaginación. Formada en una familia numerosa y de rígidos principios religiosos, Dueñas se educó primero en conventos. Allí comenzó a escribir por rebeldía, como una forma de oponerse a una vida que le resultaba asfixiante, y los pocos testimonios que hay sobre su vida sugieren constantemente la misma tensión entre convencionalismos y creatividad individual, entre pasado y presente. Más tarde hizo estudios de literatura en la UNAM, fue discípula de la escritora Emma Godoy y becaria del Centro Mexicano de Escritores. Un amigo de su familia, el sacerdote y crítico literario Alfonso Méndez Plancarte, le había recomendado que se dedicara exclusivamente a la prosa; Dueñas lo hizo así y exceptuando trabajos ocasionales como guionista y articulista toda su obra consiste en maravillosas narraciones breves.
Tiene la noche un árbol (1958), se convirtió en poco tiempo en una de las cuentistas mexicanas más destacadas de mediados del siglo XX. Después publicó comparativamente pocos libros: No moriré del todo (1976), Imaginaciones (1977) y Antes del silencio (1991).
Una producción de Historias para ser Leídas. La música pertenece a Epidemic Sound con Licencia autorizada para este Podcast.
Este podcast se sostiene gracias a tu apoyo y a tus aportaciones, puedes aportar si lo deseas desde 1,99€ 💀 Por todas las horas de diversión: ✨ Gracias por tu escucha y hasta el próximo audio 🚀 🖤
Voz y sonido Olga Paraíso
BIO Olga Paraíso: https://instabio.cc/Hleidas

¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/552842

literatura Relatos Cuentos terror lecturas
Read the Yo vendí mi nombre, Guadalupe Dueñas podcast

This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.

Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre. Ya lo llevaba dentro. Octavio Paz. Evox Originals presenta Historias para ser leídas.

Un podcast de ciencia ficción, terror y fantasía dirigido por Olga Paraíso. Ficciones sonoras con las que podrás sumergirte en otra realidad.

Yo vendí mi nombre proviene de no moriré del todo y curiosamente tiene como tema el olvido y no la permanencia. La desaparición paulatina del nombre es de la propia identidad. Yo vendí mi nombre, Guadalupe Dueñas.

Como algunos venden su alma y otros venden su cuerpo y otros más su sombra y hay quienes venden pájaros, yo vendí mi nombre. Consta de cinco letras. Es un nombre pequeño y un apellido muy largo, que en tiempo no remoto alcanzó fama y pudo cotizarse como alta moneda.

Apareció junto a plumas reconocidas y estuvo precedido por títulos de sabios y prohombres. El misterio de su ampulosidad no viene a cuento. Baste saber que conservo en oro sus iniciales y que existen bibliotecas y aulas señaladas con mi nombre. Grabado estuve en universidades y no faltaron editores que lo adoptaran por bandera, izándola en las cúpulas.

Otros muchos lo esculpieron en muros y portadas, entretejían las mayúsculas con hilos de plata y sombreaban las vocales con acerinas y esmalte. Convirtióse en símbolo, en aleluya, en buen agüero, en triunfo y en sonido glorioso.

Periódicos y revistas nacionales y extranjeros lucharon por consignarlo, por encabezar sus columnas con los augustos rasgos bautismales. Los lectores saltaban de emoción al hallarlo en enciclopedias, en semblanzas, en biografías y volúmenes antológicos destinados a la posteridad y hasta en reseñas de modas.

El mundo lo alquilaba sin reparar en el precio. Avanzó en popularidad como los mitos que la credulidad agranda. Adorno fue de la palabra. Labios encumbrados lo envidiaban. Hasta que un día, un desdichado día, empezó a apagarse con prisa de luciérnaga y dejó sin sombra el paraje de la noche más oscura.

Restos de su gloria quedaron atrapados en artículos de segunda. Revistas no informadas retuvieron los jirones alfabéticos, los caracteres degradados, las letras que al envejecer perdían equilibrio como epitafios de tumbas olvidadas por los deudos, las vocales disparándose a manera de luces pirotécnicas. Fue el comienzo de tortura mortal.

La mengua reducía el nombre cada vez más y más. Aparecía distorsionado con letrilla microscópica del todo indistinguible. Nadie exigía las bélicas mayúsculas de trazo gótico. Nadie extrañaba las alas de cuervo que rubricaron el nombre caído en desgracia, sucio de polvo como corcel abatido y sin dueño. La adversidad propició el desacato de escribir las iniciales como cuando se habla de la ONU.

Las publicaciones que ostentaron escandalosos ribetes con gualdas suprimieron las gárgolas y los arabescos hasta que las consonantes danzaron de rengadas y sonámbulas. Con frecuencia faltaban letras o aparecían tan borrosas como si un designio infernal se anticipara a su cancelación. El calvario se agrava. Ahora, antes de que amanezca, me dirijo anhelante a...

Comments of Yo vendí mi nombre, Guadalupe Dueñas

This program does not accept anonymous comments. Sign up to comment!
We recommend you
Go to Art and literature