

Description of Las zanahorias de Boni
Un cuento que enseña que antes de decir si una comida nos gusta o no, debemos probarlo.
Cuento de www.bosquedefantasias.com
https://www.bosquedefantasias.com/recursos/cuentos-animales/las-zanahorias-de-boni#google_vignette
Voz: Ester Moreno García
Música: For Our Friends de Telecasted en Biblioteca de Youtube
This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.
Bonnie era el conejito más pequeño de todos. Y tenía un pasatiempo muy diferente al de los demás. Recolectar patatas. Patatas de todo tipo. A Bonnie le gustaba comer patatas un montón. Incluso más que las mismas zanahorias o lechugas que a todos los demás conejos. Pero a Bonnie también le gustaba compartir sus patatas con los demás, pues estaba convencido de que eran las más ricas. Sin embargo, cuando los conejos le ofrecían de intercambio algunas zanahorias, él decía que no le gustaban. Para sorpresa de todos, en cierta ocasión alguien le preguntó por qué no le gustaban las zanahorias. Y Bonnie solo supo decir que no le gustaban por el color.
Tras ello le preguntaron si no le gustaban por el sabor. Y él dijo que no sabía porque nunca las había probado. Entonces uno de sus amigos le dijo que no podía decir que no le gustaban si no las había probado. Y él solo contestó que no las quería probar. Pues eran asquerosas. Al día siguiente, una de las amigas de Bonnie horneó un pastel de zanahoria y fingiendo que era de naranjas, se lo dio a probar al pequeño conejo. Pero Bonnie, que no era tonto, nada más olerlo, supo que se trataba de una trampa y se molestó muchísimo, diciendo... ¡No! ¡No y no! En otra ocasión, en la que hacía mucho calor, otro amigo preparó un refresco de zanahoria y, diciendo que era naranja, se la ofrecía a probar.
Al descubrir la trampa, el pequeño Bonnie dijo que prefería estar sediento que beber algo hecho de zanahorias. Él prefería las patatas, que podía comérselas como fuese y no se aburría de ellas. ¿Por qué no ofrecían patatas? Preguntaba para sí. Y así hasta que el invierno llegó. Y poco a poco se fueron terminando sus patatas. Los demás conejos tenían reservas de zanahorias por kilos y todos se ofrecían entre sí. Pero no podían ofrecérselas a Bonnie porque siempre se negaba a probarlas. Bonnie veía con tristeza cómo sus patatas se agotaban y cada vez tenía más hambre. Así que no sabía muy bien qué hacer. Tarde o temprano tendría que comer algo que no fuesen sus deliciosas patatas. O lo iba a pasar muy mal durante todo el invierno.
Un día se acercó al gran comedor de los conejos, donde todos se encontraban comiendo unas jugosas zanahorias. Pero estaba cansado de estar solo a la hora de comer. Cuando se sentó, todo el mundo empezó a mirarlo, sabiendo que era muy difícil para él estar allí. Entonces uno de sus amigos se acercó y le preguntó si estaba bien. Y Bonnie le dijo que tenía hambre. Pues solo tengo zanahorias, Bonnie, así que tendrás que ser valiente y probarlas de una vez, dijo su amigo. Finalmente, y movido por la desesperación, Bonnie aceptó. Y cuando tomó el primer bocado, sus ojos se abrieron como platos. ¡No era tan malo! Primero tomó una zanahoria pequeña, luego una mediana y antes de que se diera cuenta, se estaba comiendo una zanahoria más grande que él, mientras todos reían. Ahí fue cuando Bonnie aprendió que no podía decir que algo no le gustaba.















Comments of Las zanahorias de Boni