

Description of Zaqueo
Meditaciones predicadas por varios sacerdotes con motivo de algún evento o festividad y que han sido seleccionadas para su aprovechamiento por el público en general. Habitualmente han sido predicadas en un entorno sagrado y dirigidas a cristianos que desean profundizar en su vida interior de relación con Dios.
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Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, interceded por mí. En este retiro mensual, en este parón que estamos haciendo, al comenzar, al retomar nuestras actividades cotidianas, en el mes de septiembre, hemos meditado ya sobre el encuentro de Jesús con la Samaritana en el Pozo de Sicar. Un encuentro inesperado en medio de una actividad ordinaria de una mujer que ha ido al pozo a buscar el agua.
Porque tu Señor nos encuentra siempre en medio de nuestras ocupaciones, en nuestro lugar ordinario. Allí donde desempeñamos nuestra profesión, allí donde cuidamos de nuestros seres queridos, allí donde pasamos nuestras jornadas. Por eso, qué bonito es entrar en el Evangelio y verte Jesús haciéndote el encontradizo con gente ocupada. No hay ningún personaje del Evangelio al que tu Señor hayas encontrado ocioso, de vacaciones. A todos los has encontrado en sus ocupaciones, en sus preocupaciones, en sus actividades, en sus trabajos. En este segundo rato de oración queremos entrar en el Evangelio y detenernos en esa escena tan impresionante de la entrada de Jesús en Jericó. Jericó, esa gran ciudad del Antiguo Testamento, rodeada por playas que caen al son de las trompetas. La ciudad de Jericó está repleta de gente y Jesús acaba de llegar.
La noticia ha corrido rápidamente por la ciudad. Hay mucho movimiento, voces, curiosidad, gente que se acerca para ver a Jesús de cerca. Jesús que pasa. Jesús que pasa en medio de la actividad de las personas, de los ciudadanos que componen la ciudad de Jerico. Y también Zaqueo, que vive en esa ciudad, quiere verlo. Pero hay algo que se lo impide. Dice el Evangelio, era pequeño de estatura. Y entonces sucede algo que quizá nunca hubiéramos imaginado de un hombre como él. Zaqueo corre, corre delante de la multitud y se sube a una higuera. Podemos imaginarlo allí arriba, escondido entre las ramas, tratando de ver a Jesús sin ser demasiado visto. Zaqueo es un hombre rico, es jefe de publicanos. Está probablemente acostumbrado a mandar, a controlar muchas cosas de su vida, a tener seguridades, a tenerlo todo bajo control.
Y sin embargo ahora lo encontramos a este personaje encaramado a un árbol como un niño pequeño. Porque le ha movido algo, un deseo que pasa por encima de todo. Es ese deseo de ver a Jesús. Tengámonos ahí un momento. Zaqueo todavía no sabe lo que está buscando. San Lucas en el Evangelio escribe, quería ver quién era Jesús, quería ver quién era el Señor. Quizá hay en él una inquietud que todo el dinero que tiene Zaqueo no ha conseguido apagar. Zaqueo como jefe de publicanos tiene bienes, tiene posición, tiene fama, capacidad económica, una vida aparentemente resuelta y sin embargo le puede este deseo. Quiere ver a Jesús. Nota como en su corazón todas esas cosas materiales no le llenan. Le falta algo. Y esto puede...













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