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Descripción de LOS POBRES DE MI TIERRA-Capítulo-IV- 'costumbres sociales' de J. Híades

historia biografías guerra tradiciones documental sociología humanidades


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UNIÓN UNIVERSAL DESARROLLO SOL

-En el ruego de que divulguen. Gracias......Demostrado está, que las propias multinacionales, para asegurar su expansión y poderío, promueven y apoyan el racismo como así vino sucediendo en el mismo Sudáfrica; esas insaciables y llenas de codicia multinacionales, son las que promueven los productos insanos y prohibidos en países del llamado primer mundo, y son derivadas masivamente hacia el consumo en poblaciones, conocidas tercermundistas, a sabiendas de los graves daños que van a originar a sus poblaciones; puesto que ya de antemano, habiendo sido prohibido su uso y venta en naciones desarrolladas por determinados motivos de salubridad, ya que llevan componentes altamente nocivos para el consumo humano; no reparan en desviarlos hacia esos otros mercados más flexibles y que saben no van a tener ninguna traba a la hora de colocarlo en venta en dichos mercados. ¿Qué clase de mercado es éste, que impone semejante carnicería?; sabiendo que las élites políticas y económicas de dichos países donde se les abre puertas a tan tamaño veneno de productos… ¿que hacen y qué regulan los Organismos Internacionales? Esto parece un planeta de dementes…, ante tanto acto demencial y corrupto. La desasistencia particular de nuestras personas es casi absoluta, ante algo que se nos ha ido de las manos, como son los horribles efectos de la globalización a manos de las mismas multinacionales. La desigualdad en uno u otro orden está garantizada; la persona es un simple figurín, movida a capricho por las economías, y desechable cuando así no interesa. De tal manera que las economías de estos países se mide por el PIB que poseen y no de la realidad de miseria en que se encuentran las tres cuartas partes de sus ciudadanos. Se trata de movimientos económicos gigantes, cuyos beneficiarios directos, no son los ciudadanos de los países de origen y empobrecidos, sino, como hemos visto, aquellos otros países de donde proceden dichas multinacionales. Las Organizaciones Internacionales como el Banco Mundial, aplauden el crecimiento económico, uniforme o no, de determinados países subdesarrollados, pero no tienen en cuenta, parece ser, el incremento, por ejemplo, de los turismos de prostitución infantil en dichos países, donde se les alaba por su ‘crecimiento’ o de la misma mano de obra esclava que se obtiene del trabajo infantil. La siembra de la desigualdad y de la pobreza es el resultante que viene cosechando el mercado exterior y de estos, los principales ejecutores, como corporaciones económicas mundiales o multinacionales.

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